El deseo de formar una familia es una de las decisiones más importantes y emocionantes en la vida de muchas parejas. Aunque concebir es un proceso natural y biológicamente estamos diseñadas para ello, en algunos casos no ocurre tan rápido como se espera.
Para quedar embarazada debes saber que es necesario que todo nuestro organismo esté en equilibrio y funcionando correctamente, porque la fertilidad no depende solo de un factor, sino de la integración de varios sistemas corporales: hormonal, inmunológico, metabólico y emocional.
Por tanto, existen una serie de factores que influyen en la fertilidad que hay revisar y tener en cuenta si queremos concebir de manera rápida y sin complicaciones. A continuación, te detallo los aspectos clave que pueden ayudarte a que este proceso sea más rápido y fluido.
Conoce tu ciclo menstrual: el autoconocimiento es la clave

La mayoría de mujeres viven desconectadas de su cuerpo femenino, y solo contactan con él ante la necesidad: cuando sus reglas son dolorosas, cuando se les diagnostica una patología o cuando quieren ser madres y la llegada del bebé tarda más de lo esperado.
Esa desconexión con el cuerpo femenino hace que muchas mujeres desconozcan si ovulan de forma regular o no, y desconozcan si producen suficiente progesterona (la hormona de la pro-gestación) que permite la implantación del embrión y la evolución de un embarazo.
Este desconocimiento nos hace sentir que no tenemos ningún control sobre nuestra fertilidad, y vamos probando cosas aleatorias esperando dar con aquella que, mágicamente, nos ayude a quedarnos embarazadas.
El pilar básico y más importante para poder quedar embarazada de manera rápida es conocer a fondo tu ciclo menstrual, aprender qué es normal y qué no en un ciclo, para poder pedir ayuda en el caso de que exista algún desajuste hormonal, ya que, tener un ciclo saludable es fundamental para nuestra salud global y, por supuesto, para la fertilidad.
(Si quieres descubrir si tu ciclo menstrual es saludable, lee este artículo)
Conocer el ciclo menstrual para poder quedar embarazada no es cuestión solo de ovular y saber cuándo es tu ventana fértil para mantener relaciones sexuales. Hay más aspectos que hay que tener en cuenta que son igual (o incluso más) importantes que el hecho de ovular. ¿Sabes si tu fase lútea es óptima? ¿Sabes si estás teniendo unos buenos niveles de progesterona? ¿Sabes si estás teniendo un moco cervical fértil y de calidad?
(Echa un vistazo a este artículo en el que explico cómo funciona el ciclo menstrual y todas sus fases)
Visita a tu ginecólogo/a: asegúrate de que todo está en orden

Antes de embarcarte en esta aventura, es importante que te asegures de que tu aparato reproductor está en óptimas condiciones. Una revisión ginecológica permitirá descartar cualquier posible alteración que pueda dificultar la concepción, como ovarios poliquísticos, endometriosis o miomas.
Esto es fundamental, ya que algunos de estos trastornos ginecológicos pueden pasar desapercibidos, dado que a menudo se normalizan síntomas como el dolor menstrual. En muchos casos, estos problemas solo se detectan cuando la pareja comienza a buscar un embarazo y no llega. Por ello, una revisión temprana te ayudará a identificar y tratar cualquier posible obstáculo antes de que se convierta en un problema mayor.
(Echa un vistazo a este artículo en el que te explico por qué no debes ignorar el dolor menstrual).
Además, realizar una analítica completa es ideal para ambos miembros de la pareja. Esto puede ayudar a detectar posibles desequilibrios o desajustes extra-ginecológicos que pueden dificultar la posibilidad de embarazo y permitir ponerles solución a tiempo (por ejemplo: trastornos autoinmunes, alteraciones de la tiroides (hipotirodismo, hipertiroidismo…), problemas digestivos (SIBO, disbiosis…) que dificulten la absorción de nutrientes, etc.).
(Por si es de tu interés, en este artículo te explico cómo afecta el hipotiroidismo en el ciclo menstrual).
Sana las heridas de tu niña interior

Todas y cada una de nuestras experiencias vividas, así como los miedos, las carencias y las creencias generadas y heredadas, están registradas en nuestro cuerpo. Las emociones que no pudiste procesar o situaciones difíciles que no supiste manejar o sostener en tu infancia provocaron una retención de energía en ti, un estrés emocional que ha quedado atrapado en tu cuerpo y que, hoy día, pueden estar afectando a tu fertilidad de manera inconsciente.
Las heridas emocionales actúan como una carga pesada, generando estrés crónico que puede afectar al correcto funcionamiento de todos tus sistemas y tejidos de tu cuerpo.
Sanar las heridas de tu niña interior implica revisar aquellas emociones reprimidas, traumas no resueltos o experiencias dolorosas que siguen influyendo en tu vida adulta. Es importante entender que estas heridas no son culpa tuya, pero la responsabilidad de trabajarlas y liberarlas es tuya ahora. Cuando logras hacerlo, te liberas emocionalmente y consigues evitar proyectar sobre tu hijo/a aquellos aspectos ocultos de tu psique (miedos, inseguridades o heridas no resueltas) y repetir patrones familiares nocivos que puedan perjudicarle.
Este proceso de sanación emocional facilita el camino hacia el embarazo, porque, al liberarte de esa mochila emocional, tanto el cuerpo como la mente están mejor preparados para crear, recibir y nutrir una nueva vida.
Si crees que necesitas sanar y trabajar en ti en ese aspecto, no dudes en pedir ayuda profesional, no tienes por qué hacerlo sola.
La conexión emocional y sexual con tu pareja: un básico

Como te puedes imaginar, la relación de pareja y la sexualidad juegan un papel muy importante en la concepción. La ma-paternidad es un proyecto de vida conjunto, que ha de responder al deseo y a las prioridades de ambos. Cuando uno de los dos se siente presionado o exigido para dar este paso, la relación acostumbra a resentirse un poco. Además, las relaciones sexuales no deben convertirse en un acto mecánico ni en una fuente de estrés.
Si el sexo se reduce a un medio para lograr un fin, se puede perder la conexión emocional y física con la pareja.
Programar las relaciones sexuales hace que se pierda la espontaneidad del momento, el deseo y donde antes había placer, ahora es obligación. Es fundamental mantener una buena comunicación verbal y sexual, donde la complicidad, el respeto y el placer estén presentes y donde ambos disfrutéis del proceso.
Además, es crucial que revises cómo te sientes con tu propio cuerpo y tu sexualidad. La forma en que vives tu sexualidad está profundamente conectada con tu fertilidad. Si hay bloqueos, tabúes o traumas relacionados con la sexualidad, trabajarlos puede liberarte y facilitar la concepción.
¿Está tu estilo de vida obstaculizando tu fertilidad?
El estilo de vida moderno puede ser uno de los mayores enemigos de la fertilidad. El estrés, la falta de sueño, la mala alimentación, las deficiencias nutricionales, el sedentarismo y la exposición a tóxicos afectan enormemente la capacidad de concebir.
Imagina el acto de concebir un bebé como el acto de plantar una flor. Para que la planta dé sus frutos, necesita que se cumplan varias condiciones esenciales que faciliten su crecimiento: una tierra fértil rica en nutrientes, sol, agua, no estar expuesta a tóxicos ni plagas, una temperatura adecuada, etc. Del mismo modo, nuestro cuerpo femenino es la tierra donde se desarrolla y crece la semilla de la vida, y necesita un entorno adecuado para favorecer la concepción y el desarrollo de un embarazo saludable. Si alguno de estos elementos no está en equilibrio, puede que la semilla no encuentre las condiciones óptimas para germinar.
La importancia de la alimentación para la fertilidad
Lo que comes tiene un impacto directo en tu fertilidad. Una dieta basada en alimentos procesados, azúcares, aceites vegetales, harinas refinadas y grasas trans genera un estado de inflamación, altera el equilibrio hormonal y afecta tu salud reproductiva y la calidad de tus óvulos. En cambio, una alimentación con alta densidad nutricional, basada en alimentos frescos, ricos en vitaminas, minerales, proteínas y ácidos grasos esenciales mejora significativamente tu capacidad para concebir, ya que proporcionan los nutrientes esenciales que tu cuerpo necesita para crear un entorno fértil.
(Por si te interesa, en este artículo te explico cómo afecta el veganismo en el ciclo menstrual y en este la dieta keto).
La actividad física: en su justa medida
Todas sabemos que el ejercicio es fundamental para mantenerse saludable. Sin embargo, tanto el sedentarismo como el ejercicio excesivo afectan negativamente la fertilidad. La falta de actividad física puede llevar a un aumento de peso, resistencia a la insulina y problemas circulatorios e inmunológicos, lo que puede afectar al ciclo menstrual. Por otro lado, el exceso de ejercicio puede provocar una disminución de la grasa corporal y alterar el ciclo menstrual, afectando la ovulación y causando ciclos irregulares o incluso amenorrea, además de actuar como un estresor para el cuerpo.
Lo ideal es mantener una rutina de actividad física moderada, que haya tiempo para el descanso y la recuperación, y que favorezca el equilibrio sin sobrecargar el cuerpo.
El estrés: el mayor enemigo de la fertilidad
En situaciones de estrés (sea físico, emocional, mental, social o ambiental), el cuerpo prioriza las funciones esenciales para la supervivencia inmediata al percibir una amenaza. Se desvían los recursos energéticos lejos de funciones que no son necesarias para la respuesta de lucha o huida, bloqueando o ralentizando procesos como el funcionamiento del ciclo menstrual.
Para concebir necesitamos oxitocina, no cortisol. La oxitocina es conocida comúnmente como la "hormona del amor" o la "hormona del apego". Necesitamos sentirnos seguras, amadas, confiadas y protegidas para que el cerebro perciba que es un buen momento para traer un bebé al mundo.
Además, para lograr un embarazo exitoso, el papel de la progesterona es fundamental. Un déficit de progesterona puede ser la causa de que ese embarazo no llegue o de sufrir varios abortos involuntarios.
El cortisol y la progesterona comparten una vía metabólica común en la síntesis, y altos niveles de cortisol pueden desviar los sustratos necesarios para la producción de progesterona.
(Si quieres profundizar en este tema y descubrir cómo afecta el estrés a nuestro ciclo menstrual, te cuento más en este artículo)

El sueño: el gran olvidado de la fertilidad
Un descanso adecuado es otro factor clave que muchas veces se subestima. Dormir menos de lo necesario o tener un sueño de mala calidad afecta la fertilidad.
La melatonina es una hormona que, además de ayudarnos a conciliar el sueño, tiene otras muchas funciones, una de ellas es acción antioxidante, es decir, controla el estrés oxidativo tanto el de las células como el del ovocito, teniendo una actividad protectora. Además, las células del endometrio (donde se implanta el embrión), tienen receptores de melatonina, lo que indica que la melatonina influye directamente sobre el tejido endometrial promoviendo un entorno uterino más favorable para la implantación.
Por otro lado, la hormona de crecimiento, otra hormona que se libera si tenemos un sueño reparador, también tiene un papel vital para la fertilidad, ya que ayuda a incrementar el espesor del endometrio, la vascularización y la fabricación de progesterona.
La exposición a tóxicos y a disruptores endocrinos
Vivimos en un mundo lleno de productos químicos y sustancias que pueden alterar nuestras hormonas, conocidos como disruptores endocrinos. Estos se encuentran en productos de uso diario como plásticos, cosméticos, utensilios de cocina, productos de limpieza y algunos alimentos. Pueden interferir en el equilibrio hormonal y afectar tanto la ovulación como la calidad de los óvulos. Reducir la exposición a estos productos, optar por alternativas más naturales y leer las etiquetas para evitar sustancias como parabenos, ftalatos y bisfenol-A (BPA) puede ayudar a mantener un entorno hormonal más equilibrado y propicio para la fertilidad.
(Si quieres aprender más sobre los disruptores endocrinos, te cuento más en este artículo).
Lo que te recomiendo evitar
Confiar ciegamente en las tiras de ovulación

Las tiras de ovulación pueden parecer la forma ideal para identificar tu momento más fértil, pero es importante no depender de ellas. Te cuento el porqué.
Las tiras de ovulación detectan el incremento de la hormona luteinizante (LH) en la orina. Esta hormona es la encargada de transmitir la orden de ruptura del folículo (es decir, de desencadenar la ovulación). El pico de esta hormona (un resultado positivo) indica que es probable que ovules en las próximas 24 y 36 horas.
Pero, ¿cuál es el inconveniente?
- Transmitir la orden no siempre significa una ovulación real. A veces, a pesar del pico de LH el óvulo no logra liberarse del ovario. Por tanto, un resultado positivo no garantiza la ovulación.
- Otro aspecto a considerar es si tienes SOP, ya que esto puede provocar un aumento sostenido de la hormona LH. En ese contexto, los test no solo pierden fiabilidad, sino que además pueden resultar muy confusos y llevar a interpretaciones erróneas: podrías ver resultados casi siempre positivos, aunque no haya ovulación.
Lo ideal es complementar las tiras de ovulación con el seguimiento de otros signos de fertilidad, como el cambio en la temperatura basal o el moco cervical, y llevar un registro durante al menos tres ciclos. Esto te permitirá identificar patrones más fiables y consistentes.
Fiarte de lo que te dice la app de móvil

Las aplicaciones de fertilidad son útiles para llevar el registro y control del ciclo, pero se basan en algoritmos generales que no consideran la complejidad de cada cuerpo, por lo que no deberían ser la única forma de entender tu ciclo y ni mucho menos para saber cuando estás ovulando. Confiar exclusivamente en estas apps puede llevar a errores por varios motivos:
- Estas apps predicen tu ventana fértil y la ovulación según los datos que vayas poniendo, pero son incapaces de ver lo que está sucediendo en tu cuerpo ahora mismo. Algunas apps no son tan inteligentes y simplemente calculan tu ovulación asumiendo que tu ciclo es de 28 días y que ovulas alrededor del día 14, lo cual no es el caso para todas las mujeres. Esto puede hacer que pases por alto tu verdadera ventana fértil.
- Factores como el estrés, viajes, cambios en la alimentación, la actividad física, enfermedades, el descanso, etc. pueden afectar el momento de la ovulación de un mes a otro, y las apps no pueden detectar estas variaciones en tiempo real.
En otras palabras, tu estilo de vida influye en cuando vas a ovular mes a mes y puede no coincidir con lo que te está indicando la app.
Una app es una agenda virtual que sirve de complemento y para utilizarla como registro, pero deberías prestar atención a los cambios que vas observando en tu cuerpo que te van indicando en qué fase estás.
No hay mejor aplicación que conocer tu propio cuerpo. Usar estas apps sólo tiene sentido cuando tú misma sabes interpretar lo que sucede en tu cuerpo y puedes verificar lo que la app te dice.
Desanimarte porque te han dicho que tienes “baja reserva ovárica”

La hormona antimülleriana (AMH) es uno de los indicadores más utilizados para evaluar la reserva ovárica, que representa la cantidad de óvulos disponibles en los ovarios. Sin embargo, muchas veces se sobreestima su utilidad. Es importante entender que la AMH no define por completo tu fertilidad ni tu capacidad para concebir.
Una baja reserva ovárica no significa que sea imposible concebir. Aquí algunos puntos a considerar:
- La calidad importa más que la cantidad. La cantidad de óvulos puede disminuir con el tiempo, pero un solo óvulo de buena calidad puede hacer la diferencia. La AMH mide la cantidad de folículos, pero no puede evaluar la calidad de los óvulos, que es lo que realmente impacta en la fertilidad.
- La reserva ovárica no es el único factor en la fertilidad. Aspectos como la salud del útero, la calidad del esperma de la pareja, y tu bienestar general también juegan un papel crucial. En otras palabras, tener una AMH baja no significa automáticamente que no puedas concebir de manera natural o que necesites tratamiento inmediato.
- Cada cuerpo es único. Algunas mujeres con baja reserva ovárica pueden concebir sin dificultad, mientras que otras con altos niveles de AMH pueden experimentar dificultades para lograr un embarazo. Por eso, es importante no interpretar un solo valor como una sentencia definitiva, sino considerar un enfoque integral y personalizado.
Caso real
Sonia es una mujer de 33 años, deportista, no fumaba ni bebía alcohol, su pareja era joven como ella y también se cuidaba, pero no lograban quedarse embarazados. Sin embargo, tras 12 meses intentando concebir sin éxito, comenzaron a preocuparse. No padecían ninguna patología, alteración ginecológica ni extra-ginecológica que lo justificara. Cada sangrado menstrual, Sonia lo vivía como un duelo. Pensaba que su cuerpo estaba estropeado y la estaba fallando, llegando a sentir culpabilidad y mucha frustración.
Cuando hablamos, me di cuenta de que Sonia no sabía identificar cuando ovulaba o si ovulaba regularmente. Llevaba el registro de su ciclo menstrual con una aplicación de móvil que predecía qué día ovulaba, y confiaba totalmente en esas predicciones para programar sus relaciones sexuales.
Uno de los primeros pasos que dimos fue enseñarle a reconocer las señales de fertilidad que su propio cuerpo le estaba dando. Le mostré cómo implementar un método de observación diaria que le ayudaría a identificar su ventana fértil y confirmar cuándo estaba ovulando realmente. Esto fue revelador para ella, ya que se dio cuenta de que su ventana fértil y su ovulación no coincidían con las predicciones de la aplicación.
Comprendió que estas aplicaciones basan sus cálculos en estadísticas y probabilidades generales, y no en las particularidades del ciclo de cada mujer. Por lo tanto, no son completamente fiables para predecir ni confirmar la ovulación, ya que la ovulación puede variar cada mes, incluso en la misma mujer. Estas apps se basan en la duración promedio de ciclos anteriores para hacer estimaciones, pero no tienen la capacidad de retransmitir en directo lo que ocurre en el cuerpo de una mujer.
Descubrimos también que la fase lútea de Sonia (la fase posterior a la ovulación), era demasiado cortita, lo cual sugería un claro déficit de progesterona, la hormona esencial para el embarazo. Este descubrimiento fue clave, ya que nos permitió enfocar nuestro trabajo en mejorar sus niveles hormonales a través de cambios en el estilo de vida y diversas estrategias para su caso en particular: corregimos la alimentación, utilizamos suplementos concretos para apoyar el proceso, identificamos y trabajamos sobre los factores de estrés en su vida, y le enseñé técnicas para reducir el estrés y gestionar mejor sus emociones, mejoramos la calidad de su sueño y minimizamos la exposición a disruptores endocrinos de su entorno.
Gracias a su constancia y compromiso con mis indicaciones, Sonia logró regular su ciclo menstrual, optimizar su fase lútea y equilibrar sus niveles de progesterona, lo que la llevó a quedarse embarazada de forma natural al cabo de pocos meses.
Conclusiones
Quedar embarazada es un proceso multifacético que va más allá de la biología. Involucra la conexión con tu cuerpo, tus emociones y tu historia personal. Al trabajar en estos aspectos, estarás no solo aumentando tus posibilidades de concebir, sino preparándote para una maternidad plena y consciente.
Con un acompañamiento de fertilidad natural y holística, conseguirás que tu cuerpo esté más receptivo y preparado para el embarazo, mejorarás la calidad de tus óvulos, incluso puedes mejorar la tasa de éxito de un proceso de reproducción asistida en el caso de que hayas optado por esta vía, además de influir positivamente sobre la salud de tu futuro bebé ya desde antes del embarazo.
Si llevas tiempo intentando quedar embarazada o bien quieres empezar a buscar y necesitas que te ayude a maximizar las posibilidades de éxito, no dudes en ponerte en contacto conmigo y juntas ¡conseguir ese positivo que tanto deseas!