
El sangrado con las pastillas anticonceptivas no es una menstruación
El sangrado que tenemos con la pastilla anticonceptiva no es una menstruación real, es un «sangrado por deprivación». ¡Descubre porqué ocurre este sangrado!
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Primero, repasemos qué es lo que ocurre en un ciclo menstrual natural, para poder comprender bien el funcionamiento de los anticonceptivos.
Y el ciclo vuelve a empezar.

Los anticonceptivos hormonales están compuestos por hormonas sintéticas, generalmente una combinación de estrógeno y progestina sintéticas, que son liberadas al torrente sanguíneo de manera constante durante todo el ciclo.
Esta dosis diaria de hormonas sintéticas evita que el cerebro mande la señal a los ovarios para que trabajen, pues el cerebro interpreta que esas hormonas las está liberando el ovario y, por tanto, no es necesario mandarle ningún estímulo.
En otras palabras, estamos engañando al cerebro y cortando la comunicación que hay entre cerebro-ovarios.

En esta imagen puedes ver la diferencia de los niveles hormonales a lo largo de un ciclo natural sin anticonceptivos comparado con un ciclo con el uso de anticonceptivos.
Si los ovarios no reciben esa señal por parte del cerebro, se apagan. Si los ovarios no trabajan, no se produce estrógeno natural, lo que a su vez suprime la ovulación. Y como resultado, no se produce la menstruación, ya que esta es el resultado de un proceso ovulatorio.
Si no ovulamos, no menstruamos, aunque podemos sangrar. El sangrado que tenemos con los anticonceptivos no es una menstruación real, es lo que llamamos un «sangrado por deprivación», o por abstinencia del medicamento.
Además de inhibir la ovulación, los anticonceptivos hormonales también tienen estos dos mecanismos de acción:

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Los anticonceptivos hormonales liberan unas sustancias que pretenden reemplazar las hormonas naturales. Esta estrategia podría ser eficaz si estas sustancias fueran igual de beneficiosas para nuestro organismo que nuestras propias hormonas, pero no es el caso, ¡ya que ni siquiera son hormonas!
El etinilestradiol, el levonorgestrel y la drospirenona presentes en los anticonceptivos hormonales, son moléculas con estructuras diferentes a las hormonas humanas, y no aportan los mismos beneficios a nuestro organismo, ya que interactúan de forma distinta con los receptores hormonales en el cuerpo y en cómo se metabolizan en el organismo.

Un ejemplo:
El estradiol (estrógeno humano) estimula la liberación de insulina en el páncreas haciendo que seamos más sensibles a los hidratos de carbono, en cambio, el etinilestradiol, provoca resistencia a la insulina (por eso muchas mujeres experimentan subida de peso o cambios en el apetito con los anticonceptivos hormonales).
Otro ejemplo:
La progesterona estimula los receptores GABA del cerebro, un neurotransmisor calmante y relajante, en cambio, el levonorgestrel, condiciona una menor actividad del sistema gabaérgico, lo que produce todo lo contrario, depresión y ansiedad.
Nuestras hormonas femeninas naturales son esenciales para el buen funcionamiento de nuestro organismo y los anticonceptivos hormonales no las pueden reemplazar.
Si bien los anticonceptivos hormonales han representado un avance significativo en el acceso a la anticoncepción y pueden tener beneficios terapéuticos en ciertos casos graves, no deberían ser la única opción anticonceptiva ni la primera línea de intervención ante cualquier desajuste hormonal (tipo acné, amenorrea, SOP, irregularidades menstruales, etc). Además, al evitar la ovulación y apagar todo el sistema hormonal conlleva consecuencias graves a largo plazo para la salud global de la mujer. Y eso hay que tenerlo en cuenta, ponerlo en una balanza y valorar cuidadosamente los riesgos-beneficios.
Sin embargo, cada mujer es única y es importante evaluar todas las opciones anticonceptivas disponibles para encontrar la que mejor se adapte a las necesidades y circunstancias personales.
Por lo que, la respuesta a cuál es el mejor método anticonceptivo dependerá de cada mujer, de su situación personal, médica y de sus preferencias.
Por eso, si estás considerando un método anticonceptivo, te recomiendo hablar con un profesional especializado en salud femenina para que te proporcione toda la información necesaria sobre todos los métodos disponibles (tanto hormonales como no hormonales) y te asesore en función de tu situación y tus circunstancias personales. Y tendiendo toda la información, puedas tomar decisiones informadas y libres sobre tu salud femenina, sexual y reproductiva.
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