¿Qué es el autocuidado?

Laura Jové

El autocuidado es un concepto que ha ganado mucha popularidad en los últimos años, en parte debido a la creciente conciencia sobre la salud mental y el bienestar general. Sin embargo, a pesar de su prevalencia, muchas personas aún no comprenden completamente qué es el autocuidado, los tipos de autocuidado que existen y la importancia de integrarlo en la vida diaria.

¿Qué es el autocuidado?

El autocuidado es, como dice la propia palabra, el cuidado que damos a nuestra propia persona.

Son todas aquellas acciones, hábitos y conductas que realizamos de manera intencionada para mantener y mejorar nuestra salud y nuestro bienestar general.

Se trata de buscar espacio para escuchar y cubrir nuestras necesidades como seres humanos, atender nuestro cuidado físico, nuestro mundo emocional, intelectual y social, en definitiva, el cuidado integral de nuestra propia persona, sin esperar a que alguien venga a darnos lo que necesitamos, y empezar a asumir la responsabilidad sobre eso.

¿Por qué nos cuesta tanto priorizarnos?

En nuestra cultura, hemos adoptado la idea de que debemos estar siempre disponibles para los demás, pero nunca para nosotros mismos, ya que eso está visto como ser egoísta o narcisista. Sin embargo, el autocuidado no es egoísmo, es una necesidad esencial para nuestro bienestar.

Durante mucho tiempo se ha estado investigando cómo afecta a nuestra salud física y mental el hecho de ignorar nuestras propias necesidades y anteponer las de los demás. Los resultados de estas investigaciones han demostrado que primero debemos cuidar de nosotros mismos para poder posteriormente cuidar de los demás.

Si no nos tenemos en cuenta y vamos arrastrando malestar físico y mental, eso repercutirá también en el cuidado que ofrecemos a los demás. ¿Cómo vamos a ser útiles para alguien si estamos desgastadas y agotadas?

También influyen nuestras propias creencias sobre lo que debemos hacer. Si tomarnos tiempo para nosotras mismas significa no dedicar todo nuestro tiempo a los demás, pueden surgir sentimientos de culpa que nos hacen sentir peor, y nos alejan de satisfacer nuestras necesidades vitales. O si pensamos que hacer las cosas que necesitamos es un lujo, algo que no merecemos o que tendríamos que esforzarnos por merecer, iremos acumulando tensión y agotamiento, llevando a nuestro cuerpo al desequilibrio y a ser más propenso a enfermar.

Tipos de autocuidado

El autocuidado se puede clasificar en varias categorías, cada una de las cuales aborda diferentes aspectos del bienestar.

Autocuidado físico

El autocuidado físico implica actividades que mejoran la salud y el bienestar del cuerpo. Esto incluye:

  • Alimentación saludable: la alimentación es la materia prima que le proporcionamos a nuestro cuerpo para que pueda generar salud, por lo tanto, no podemos olvidarnos de ella cuando hablamos de autocuidado físico.
  • Higiene personal: mantener unos hábitos de higiene personal promueve una sensación de bienestar con el propio cuerpo y ayuda a prevenir enfermedades.
  • Hidratación: beber suficiente agua mineral a lo largo del día para mantenerse hidratada y cuidar nuestros tejidos internos y externos.
  • Movimiento: el ejercicio físico no solo mejora nuestra condición física y el equilibrio hormonal, sino que también libera endorfinas, lo que nos mejora el estado de ánimo, los niveles de estrés y el sueño.
  • Sueño suficiente: asegurar un descanso adecuado cada noche para reparar el cuerpo y la mente.
  • Revisiones médicas: realizar chequeos regulares y acudir al médico o a cualquier especialista de salud ante cualquier problema de salud.

Autocuidado emocional

El autocuidado emocional son todas aquellas actividades que promueven el bienestar emocional y la salud mental. Algunas prácticas incluyen:

  • Expresión emocional: hablar sobre los sentimientos con amigos de confianza, familiares o un terapeuta para sentirnos acompañadas y ayudarnos a atravesar lo que sentimos. Escribir en un diario o hacer journaling también es una forma muy efectiva de plasmar y vaciar nuestros pensamientos y sentimientos, poner orden al diálogo interior, procesar y digerir emociones.
  • Meditación: practicar la atención plena (mindfulness) y la práctica de respiración profunda ayuda a reducir el estrés, aumentar la consciencia emocional y a tolerar mejor las adversidades y al estrés al que estamos sometidas en el día a día.
  • Contacto con la naturaleza: la naturaleza es nuestro hábitat natural, nuestra procedencia. Por eso, pasar tiempo en la naturaleza, tiene un impacto significativo en nuestro estado mental y emocional, ya que reduce los niveles de estrés, la ansiedad y mejora el estado de ánimo.
  • Leer libros de crecimiento personal: es una forma muy efectiva para ayudarnos a prestar atención a nuestro mundo interior, mejorar la gestión de nuestras emociones y mejorar nuestra salud mental. Los libros pueden ayudarnos a procesar y entender nuestras emociones, a comprendernos tanto a nosotros como a los demás.
  • Hobbies: dedicar tiempo a los hobbies y a las actividades que nos gustan, nos generan felicidad y bienestar, como practicar un deporte, escuchar música, ver una película, tocar un instrumento, el canto, jugar a videojuegos o la gastronomía.

Autocuidado intelectual

El autocuidado intelectual implica actividades que estimulan y desafían la mente, fomentan el pensamiento crítico y la creatividad. Estas pueden incluir:

  • Aprender: hacer cursos, talleres o leer libros que nos interesen para adquirir nuevos conocimientos o habilidades (idiomas, cocina, fotografía, algún deporte, etc.).
  • Juegos mentales: actividades que requieran ejercitar la mente como crucigramas, puzzles, sudokus, juegos de mesa estratégicos…
  • Actividades creativas: nuestro ser necesita dosis de creatividad y diversión. Realizar actividades creativas, como pintar, fotografiar, hacer cerámica, componer una canción, escribir una novela o incluso cocinar, hace que nuestro cuerpo libere hormonas (endorfinas, serotonina, dopamina) que nos ayudan a sentirnos más relajadas y felices.
  • Novedad: ir a trabajar por un camino diferente, ir a un nuevo restaurante, conocer gente nueva, viajar y aprender sobre otra cultura, pasear por rincones de tu ciudad que todavía no habías descubierto…

Autocuidado social

El autocuidado social se refiere a las acciones que mejoran las relaciones con los demás y el sentido de comunidad. Algunas prácticas son:

  • Poner límites: aprender a decir "no" cuando sentimos que algo no nos apetece o creemos que no será saludable para nosotras, y dejar de querer complacer siempre a los demás si eso significa dejar de priorizarnos y dejar de tener tiempo para nosotras. Una manera de poner límites sanos en nuestro entorno social y laboral es no aceptar lo inaceptable.
  • Ser asertiva: la asertividad es una habilidad social que se refiere a la capacidad de expresar nuestras necesidades, deseos, sentimientos y opiniones de manera clara, directa y respetuosa, al mismo tiempo que respetamos los derechos de los demás. Ser asertiva nos permite comunicar nuestras necesidades de manera saludable, lo que a la vez puede ayudarnos a evitar relaciones tóxicas y a construir relaciones más sólidas.
  • Limitar la exposición a redes sociales y a medios de comunicación: ¿alguna vez has entrado a una red social y, al salir, te has sentido peor que cuando entraste? Las redes sociales son herramientas muy efectivas para conectar con otros, aprender, encontrar inspiración, apoyo o entretenernos. Sin embargo, también pueden hacernos mucho daño, llevándonos a compararnos constantemente y afectando nuestro bienestar psicológico y social. Es muy importante que seamos honestas y aprendamos cómo nos hacen sentir las redes sociales, revisemos las personas o el tipo de contenido que seguimos si nos hace bien o mal, y hagamos limpieza de quien nos intoxique. Con los medios de comunicación ocurre exactamente lo mismo. La mayoría de las noticias que muestran en los medios de comunicación son negativas, catastrofistas y alarmantes, y eso genera que vivamos con tensión, preocupación, estrés y con una sensación de inseguridad.
  • Tiempo de calidad con los seres queridos: pasar tiempo con la familia y amigos que nos importan, compartir momentos y vivir nuevas experiencias. Mantener el contacto con personas que apreciamos y que viven lejos de nosotras.
  • Participar en actividades de la comunidad: involucrarse en actividades comunitarias para fortalecer el sentido de pertenencia, como asistir en clubs de lectura o escritura, asistir a reuniones de asociaciones de padres en la escuela, ayudar en comedores comunitarios, participar en proyectos de limpieza de parques o playas, asistir y colaborar en ferias, festivales y mercados locales, participar en eventos deportivos comunitarios, como maratones o torneos, participar en campañas de donación de ropa, alimentos o sangre, etc.
  • Ampliar tu círculo social: únete a grupos de senderismo, grupos de embarazadas o de lactancia materna, clubes de lectura, juegos de mesa, clases de yoga, o talleres de arte; asiste a conferencias, congresos y eventos profesionales relacionados con tu sector laboral; inscríbete a clases de idiomas, cocina, baile, música o algún deporte; apúntate al gimnasio y asiste a las clases grupales dirigidas, etc.

La trampa del autocuidado

No toda actividad es necesariamente autocuidado, aunque sea la más saludable del mundo. Lo que determina si una actividad es autocuidado o no depende del motivo que haya detrás, es decir, de dónde nace: si viene del “quiero” y “me apetece” (flexibilidad, escucha y autocompasión) o del “tengo que” o “debería” (rigidez, exigencia y sacrificio).

Por eso, la pregunta clave que debemos hacernos siempre es: ¿qué me cuida en este momento?

Porque puede que tengas planeada realizar una actividad, pero si finalmente no te apetece hacerla y no cambias tus planes, simplemente te resignas a cumplir con ella, no será autocuidado, aunque normalmente disfrutes de esa actividad. Esto puede llevar a sobrecargar tu agenda, acumular agotamiento, tensión y malestar.

Por ejemplo:

  • El viernes por la tarde tienes programado asistir a clases de dibujo, pero no te apetece porque te acaba de bajar la regla y encima has tenido un día de trabajo muy duro, y, aun así, vas → esto no sería autocuidado.
  • Si antes de ir a las clases de dibujo, te preguntas “¿qué me cuida en este momento?” y la respuesta es “quedarme en casa, hacerme una infusión calentita, acurrucarme con mi pareja, hablar sobre mi día y llorar un poco”, y decides hacerlo → eso sí es autocuidado.

Muchas veces, si llevamos mucho tiempo en piloto automático, sin parar a pensar en nuestras necesidades y sin priorizarnos, nos puede costar descubrir si las decisiones nacen del autocuidado o de la exigencia.

La principal diferencia entre hacer algo desde el autocuidado o desde la obligación es cómo te sientes después.

Cuando hacemos una actividad para cuidarnos, la sensación que solemos tener después es de calma y sobre todo de coherencia interna. Pueden aparecer pensamientos como: “escogí realmente lo que necesitaba”, “me he quedado a gusto”, “estoy satisfecha con la decisión”.

Cuando hacemos una actividad desde la exigencia o la obligación, sin escuchar ni atender nuestras necesidades de ese momento, la sensación que solemos tener después es como “me ha faltado algo”, “me apetecía más hacer otra cosa”, y nos solemos sentir inquietas, cansadas, incluso tristes.

Por tanto, el objetivo del autocuidado no es llenar tu agenda de actividades, sino cubrir tus necesidades como persona y disfrutarlas, haciéndote la pregunta clave de forma constante y actuando en consecuencia.

Hay que tener en cuenta que el autocuidado es dinámico y puede variar día a día. A veces podemos necesitar momentos de descanso para reflexionar, y otras veces más movimiento o interacción con otras personas. La clave está en experimentar todo tipo de situaciones, porque esto es lo que te va a dar las respuestas y lo que te va a ayudar a tomar las mejores decisiones en el futuro. Eres única, y solo tú puedes saber lo que te conviene y lo que necesitas en cada momento y en cada situación. Esa es la magia del autocuidado y del autoconocimiento.

Descarga gratis

¡Genial! Aquí tienes tu Recurso Gratis:
Descargar
Algo ha ido mal. Contacta conmigo en hola@mrnotion.pro
Laura Jové

Explora mis servicios y contacta conmigo si crees que puedo ayudarte a mejorar tu salud femenina.

Mis servicios