Prácticamente, todas las mujeres hemos sufrido una infección de orina en algún momento de nuestra vida, y sabemos lo molestas y dolorosas que puede llegar a ser.
Las mujeres somos más susceptibles a sufrirlas porque tenemos la uretra más corta que los hombres (2 cm frente a los 15 cm del hombre), y eso da paso a que las bacterias migren hacia la vejiga con más facilidad.
¿Qué favorece su aparición?
- Relaciones sexuales
- Embarazo
- Menopausia
- Uso de anticonceptivos hormonales
- Bajada de defensas
- Estrés prolongado
- Retención de orina (más de 7-8h)
- El verano
- El tipo de alimentación
Por desgracia, el tratamiento de elección más común son los antibióticos. Son eficaces porque alivian los síntomas rápidamente, pero en realidad, no abordan la raíz del problema, de hecho lo agravan, ya que destruyen y alteran la microbiota intestinal y vaginal (TAN importante), propiciando el desarrollo de más infecciones y otras alteraciones derivadas de una disbiosis intestinal.
Por eso, el 80% de mujeres tras la toma de antibióticos acaban desarrollando un episodio de candidiasis vaginal.

Estrategias de prevención
Quiero compartirte algunas estrategias útiles para ayudar a prevenirlas:
- Bebe bastantes líquidos para orinar con frecuencia. Vaciar la vejiga regularmente evita que se acumulen las bacterias en el tracto urinario.
- Orina después del coito. Ayuda a arrastrar cualquier bacteria que haya ingresado en el tracto urinario durante el acto sexual.
- Limpieza adecuada. Asegúrate de limpiarte de adelante hacia atrás después de usar el baño para evitar que las bacterias del ano migren hacia la uretra.
- Cuida tus productos de higiene personal. Usa jabones pH neutros y naturales y utiliza productos de recolección menstrual libres de tóxicos que respeten tu mucosa vaginal.
- Manejo del estrés. La bacteria E.coli aprovecha la bajada de defensas que nos provoca el estrés para proliferar.
- Cuida tu microbiota intestinal. Este aspecto es CLAVE, ya que las bacterias responsables de las infecciones urinarias son capaces de viajar del intestino al tracto urinario. Si nuestra microbiota está equilibrada, los lactobacilos protectores de la vagina evitan que estas bacterias proliferen, pero si existe una disbiosis, empiezan a crecer en la vejiga.

Alternativas para fases tempranas de infección
Para fases tempranas de la infección, te propongo estas alternativas (también sirven como apoyo en la prevención):
Toma infusiones diuréticas y antisépticas
Te recomiendo:
- Infusión de cola de caballo: Tiene propiedades diuréticas.
- Infusión de gayuba como antiséptico: Las hojas de la gayuba contienen arbutina, de la cual se ha demostrado su gran eficacia para destruir bacterias en la orina. Otro beneficio adicional es que la arbutina ayuda a reducir la acumulación de ácido úrico, por lo que también es útil para tratar los cálculos renales y la gota.
- Infusión de bayas de enebro como antiséptico: Es una de las plantas más potentes para eliminar las bacterias responsables de las infecciones de orina. Otro de sus efectos es que estimula la eliminación de orina. Este doble efecto, antiséptico y diurético, a menudo sirve para frenar un principio de infección urinaria. Sólo debe usarse durante periodos cortos de tiempo (3-7 días), ya que su efecto drenante es tan intenso que, a largo plazo, podría llegar a producir irritación de las vías urinarias.

D-manosa
Es un azúcar que se pega a la bacteria E. coli evitando que se adhiera a las paredes del tracto urinario, permitiendo que sea expulsada del cuerpo durante la micción.
Arándano rojo
Contiene compuestos llamados proantocianidinas, que tienen propiedades antibacterianas. Estas proantocianidinas evitan que las bacterias, en particular la E. coli, se adhieran a las paredes del tracto urinario. Se puede tomar en forma de zumo o de suplemento.
Lactoferrina
Es una proteína presente en las primeras barreras de defensa del cuerpo (mucosas y fluidos corporales). Tiene propiedades antimicrobianas y antiinflamatorias, lo que la hace muy eficaz para la prevención de infecciones, ya que ayuda a inhibir el crecimiento de microorganismos patógenos. Su indicación es vía oral, pero se han visto muy buenos resultados si se pone tópicamente a nivel vaginal.
Probióticos específicos
Con cepas que ayuden a recuperar el equilibrio de la microbiota vaginal. Principalmente Lactobacillus crispatus, Lactobacillus jensenii y Lactobacillus gasseri.
Alimentación antiinflamatoria
Evita azúcares y harinas refinadas, ya que las bacterias responsables de las infecciones urinarias sienten una gran atracción por este tipo de alimentos. Sigue una alimentación antiinflamatoria, potenciando el consumo de:
- Cítricos: Contienen vitamina C y otros compuestos que acidifican la orina. Esto ayuda a reducir el riesgo de infecciones del tracto urinario, ya que un ambiente ácido en la vejiga puede dificultar el crecimiento de bacterias.
- Polifenoles: Presentes en arándanos, fresas, frambuesas, moras, uvas, manzanas, ciruelas, té verde, té negro, verduras y chocolate negro. Los polifenoles tienen propiedades antiinflamatorias y antioxidantes, lo que ayuda en la prevención y el manejo de la cistitis al reducir la inflamación y fortalecer el sistema inmunológico.
- Fermentados y alimentos probióticos: Como el yogur, el kéfir, el kombucha, los encurtidos… ayudan a aumentar las bacterias buenas del intestino.

Tener una infección de orina de manera puntual no es un problema, el problema viene cuando son recurrentes. Si tienes más >3 episodios al año de cistitis, es importante valorar el estado general del cuerpo, probablemente haya una disbiosis intestinal que se deba tratar.
Si todo esto te resuena, ¡no te conformes con los antibióticos! Con un abordaje integral que vaya a la raíz del problema, se puede resolver y evitar que vuelvan a aparecer.